| |
CARTOGRAFÍA
DE UN LUGAR. UN PASEO TEXTUAL A TRAVÉS DE LAS OBRAS DE UBICA 08.
[
Tatiana Sentamans, Universitat Miguel Hernández
d'Elx ]
Reconozco que “el arte” de pasear es algo que he descubierto
recientemente en la práctica, entendiendo por arte “la manera
como se hace o debe hacerse una cosa” (primera y ambigua acepción
del diccionario). No soy de la opinión de que haya un único
modo de “hacer”, pero sí considero que existen un conjunto
de particularidades que definen una determinada práctica, y que
éstas pueden ser enriquecidas, vaciadas, subvertidas, desplazadas,
y en definitiva personalizadas por el sujeto que lleva a cabo una acción
concreta. También “arte” implica, en términos
aún coloquiales, poseer una determinada habilidad (para “hacer
y deshacer”, si mantenemos la cuestión de la subjetividad
modal).
Trayectos, Visiones, Lugares y No Lugares. De entre los
distintivos de la acción pasear, la idea de recorrido
es capital, por lo que “ir a un sito” no constituye un sinónimo,
dado que su objetivo (llegar) va más allá del propio proceso,
el durante. Asimismo la cuestión contemplativa es fundamental,
habida cuenta de que el propio transcurso propicia mirar y después
ver, un proceso físico y más tarde cognitivo (de lo reflexivo
y analítico a lo crítico). Es por esto que paseando –o
durante el ejercicio del paseo- se da una percepción de los valores
y de las expresiones culturales de un lugar, en este caso de Sant Joan
d’Alacant, unas características que desaparecen en los no
lugares (1), o espacios que suponen una mera
transacción (comercial, de tránsito, etc.) para sus usuarias/os.
El Tiempo, Lo Público. Pasear supone por definición
“andar por placer, particularmente al aire libre”, un aire
del ámbito de lo no privado, de lo público, de o para todos
los ciudadanos. Sin embargo, con respecto al concepto de ciudadanía,
habría que ver cuáles son sus categorías (de primera,
de segunda, de tercera) y exclusiones. No todas las personas que habitan
un lugar son consideradas ciudadanas/os, por lo que en virtud de ello
sus prácticas son más o menos validadas -en la mayoría
de los casos, se trata de reglas no escritas-. Y es que la cultura occidental
actual, heredera de la Grecia Clásica, no ha superado ciertos menesteres
en este sentido, con la consiguiente y tácita privación
de derechos. ¿Acaso en un parque público en horario escolar,
tienen la misma legitimación social, al margen de lo jurídico,
una pareja heterosexual besándose, que una de gays o de lesbianas?
¿y un “sin techo” con su carro sentado en un banco
versus una madre con su coche de bebé? Muchas veces, el
hecho de poner en evidencia estas y otras cuestiones en el ámbito
de lo público ha sido y es competencia del arte público
–valga la redundancia-, que más allá del ornamento
urbanístico, reflexiona sobre éstas subrayándolas
de un modo más o menos político (reivindicativo) (2).
Pero volvamos al eje del paseo, y a la idea de ese placer intrínseco
que conlleva su práctica, y que requiere inexorablemente un determinado
ocio, es decir, un tiempo residual del que yo particularmente he carecido
hasta hace bien poco –de ahí mi inexperiencia-. Ello quizá
sea consecuencia de los largos años dedicados al estudio, a la
teoría y al mundo de las ideas, una cuestión igualmente
culpable de mi intrincado estilo literario. A propósito de tal
elucubración, reconozco asimismo que “el arte” de lo
divulgativo es una cuestión que he descubierto recientemente en
la práctica, una cuestión fundamental de cara a esta exposición,
pues lo críptico, poco o nada tiene que ver con la idea de lo público
(¿accesible?). Por ello voy a arrancar el comentario de las intervenciones
de Ubica 08 definiendo el término con el que da comienzo el título
del presente texto.
“Mapear” Ubica 08. La cartografía
es “el arte” (3) de trazar
mapas o cartas geográficas, es decir, la habilidad o el modo de
representar/describir gráficamente –y aquí textualmente-
un determinado espacio, así como la ciencia que se ocupa del estudio
de tal fenómeno. Hay muchas clases de mapas (de carreteras, de
husos, geopolíticos, etc.) pero en relación al Certamen
de Arte Público de Sant Joan d’Alacant, vamos a dibujar y
a analizar dos tipos: el determinado por los creadores y creadoras y aquél
definido por el público.
Así, el primero, constituido por las cinco intervenciones de las/os
artistas seleccionadas/os, comprende un conjunto de piezas efímeras
que durante un período de duración finito –como el
de un paseo- propiciarán, un año más, la reflexión
sobre la desmaterialización de la obra de arte, sorteando el monumentalismo
prototípico de la Modernidad y sus valores universalistas
(4). Y es que una obra de arte público, como un mapa, está
hecha por y para un lugar y tiempo concretos, estableciendo un determinado
diálogo con su entorno. Tiene en cuenta no sólo las particularidades
espaciales, sino también las históricas, las políticas,
las económicas, las sociales, las culturales, las antropológicas,
etc., o lo que en definitiva se ha venido a llamar teóricamente
site specific. Yéndonos al margen diametralmente opuesto de la
cuestión -por un motivo de claridad gráfica-, y abundando
en una polémica inconclusa, si nos fijamos, una “escultura”
de una rotonda, calificada errónea y comúnmente de “arte
público”, es colocable prácticamente en cualquier
otra salvo honrosísimas excepciones (5).
Start. Un recorrido puede iniciarse por dónde
se quiera, y es que seguimos reivindicando la pluralidad y la subjetividad
de “los modos de hacer” en lo público -¿lo es
este catálogo?-. Caminemos.
El proyecto Reconstrucción de Romina Rebolledo
Bastías (Santiago de Chile, 1978), ubicado en la plaza
de la Calle Cervantes, evoca la memoria y la arqueología de dicho
lugar, que como denuncian las evidentes huellas arquitectónicas,
con anterioridad fue una vivienda. A través del adobe, la artista
pone en evidencia la transformación de la ciudad, y la inestabilidad
de los trazados urbanos -tan a merced hoy día de la especulación-.
De este modo, los ladrillos de barro cerámico fresco, organizados
a modo de tabiques en (de)construcción sobre un plano de planta
intuido, sirven de herramienta discursiva para la evidencia material de
lo efímero, de la mutación de la obra en el lugar con el
paso del tiempo, y por ende, de la metamorfosis de los espacios, en una
transición circular de lo privado a lo público y viceversa.
Otra Metamorfosis, en esta ocasión la de Ovidio, vertebra
el eje sobre el que gira el trabajo de Verónica López
Capel (Murcia, 1983) Rescatando a Narciso, para la Peluquería
Valentín (sita en la Calle Comandante Seva). A través de
este mito clásico, la propuesta reflexiona en torno a la búsqueda
del ideal de belleza que tiene obsesionadas a las sociedades capitalistas
occidentales, en torno a ese espejismo a propósito del cual cantaba
el poeta clásico “¿Por qué intentas aferrar,
ingenuo, una imagen fugaz? (6). Para ello,
López Capel ha realizado un proceso de seguimiento fotográfico
del propio devenir diario del establecimiento y de sus usuarias/os, instalando
posteriormente los resultados documentales allí mismo junto a una
compilación de textos, que en forma de vinilo adhesivo recorren
sus espejos, paredes y suelo.
Continuando con el paseo, en la presente cartografía artística
nos encontramos ahora un cierto tipo de topografía, unos volúmenes
del “terreno” señalizados mediante franjas concéntricas
que varían en anchura y color –aunque en este caso no en
función de la altura-. Es esta la intervención Potencial
Escultórico de Marlon de Azambuja (Sto. Antônio
da Patrulha, Brasil, 1978), que como su propio nombre indica, subraya
el carácter escultórico subyacente, en concreto, del mobiliario
urbano, a lo largo de varios emplazamientos de la ciudad (Plaza de la
Constitución, Parque Municipal, Pasaje Climont, Pasaje Dr. San
Miguel, Paseo de Maigmona, Calle del Mercado, etc.). A través de
un ejercicio de síntesis mediante cinta adhesiva, que anula la
funcionalidad de elementos tales como bancos o papeleras públicas,
de Azambuja evidencia cuestiones de la semántica fundamental de
la escultura -como quien priva a alguien de uno de los cinco sentidos
para potenciar otros-, y estableciendo así nuevos diálogos
urbanos.
Ya entre el plano de “lo real” y “lo virtual”,
el tándem formado por José Begega y Marla Jacarilla, La
vértebra del Inoceramus (Valencia 2003), plantea un proyecto
de Net-Art alojado en la Web del evento y “publicitado” por
carteles desde las cristaleras de la Casa de Cultura. Para empezar, tal
estrategia divulgativa cuestiona, si tenemos en cuenta la suerte de prótesis
corporales inventadas e invendibles promocionada, no sólo el concepto
de feria como exhibición en su sentido más comercial –capitalista-.
De hecho, la “desnaturalización” de los cuerpos propuesta
incide en la visibilidad (¿normalizada?) de un catálogo
de excepcionalidades low-tech que evocan ciertos personajes sobrehumanos
y monstruosos de los circos de principios del siglo pasado. Y es que Feria
Tecnológica, reflexiona con ironía y humor sobre la
conjugación de tecnología y carne a través de la
figura del cyborg, sobre la verdad y la ficción de la
ciencia, no sin prescindir de una cierta búsqueda de humanismo
y también, de una particular mirada subversiva acerca de la “naturalidad”
y de la “realidad” de los cuerpos en las sociedades.
Asimismo, abundando en la idea de que las categorías nunca son
elementos estables de fronteras definidas, como lo demuestran los propios
desplazamientos e hibridaciones entre los dos apartados del certamen -a
los que alude la propia convocatoria-, a caballo entre las dos tipologías
cartográficas se halla la obra titulada Turismo Local
del grupo Engendro Colectivo (Valencia 2008). Este es
un proyecto que se nutre de la retroalimentación a partir de un
profuso trabajo de campo estructurado en diferentes vías de acción
(entrevistas, investigación histórica, etc.), y a través
de la interactuación entre el colectivo artístico y los
habitantes, las autoridades y las fuentes informadas de la zona. De este
modo, Engendro Colectivo llega a proponer alternativas y fugas a la visión
turística estereotipada recurrente en la costa levantina, diseñada
sólo por y para “los otros”, sin tener en cuenta a
“los propios”, y con la derivada y paulatina pérdida
de señas culturales. Las conclusiones y los resultados más
relevantes del trabajo están presentes en un folleto turístico
distribuido popularmente, así como en un blog accesible desde la
Web del certamen, que permite el acceso a los diferentes materiales de
registro, así como un seguimiento más detenido de esta pieza
fundamentada en la interrelación y en el aprendizaje continuo.
Para terminar debería, si soy fiel a mis propósitos iniciales,
desentrañar el segundo tipo de cartografía: la condicionada
por los propios espectadores y espectadoras, por las personas que practican
el espacio urbano de Sant Joan d’Alacant y trazan sus particulares
recorridos, la coloreada por sus percepciones, sus reacciones y sus reflexiones.
Pero ¿quién soy yo -una principiante en el ejercicio del
paseo- para pretender anticipar tales movimientos? Sant Joan d’Alacant
es gracias a Ubica 08 y a su tenaz comisario, Javier Moreno, nuevamente
un mapa en blanco en el que se ha dispuesto el trabajo de un grupo de
artistas, para que seáis vosotros y vosotras quienes dibujéis
ahora las líneas y los análisis, y disfrutéis del
lugar, del tiempo, y en definitiva del paseo.
Nada más lejos que dar vueltas en bucle a una rotonda ornamentada.
NOTAS
(1) Véase al respecto AUGÉ,
Marc (1993): Los no lugares. Espacios del anonimato. Barcelona:
Gedisa.
(2) Con respecto a los ejemplos de legitimación
o no de las prácticas sociales en la esfera pública según
el concepto de ciudadanía, pensemos, respectivamente, en los
kiss-in (besadas públicas), unas performaces en su
sentido más político, perpetradas desde 1990 por grupos
activistas como Queer Nation en Nueva York, y años más tarde
por el colectivo LSD en Madrid; o en la pieza de Krzysztof Wodiczko Homeless
Vehicle [Vehículo de Sin Techo] (1988-1993).
(3) ¿Es posible que nuevamente aparezca
la expresión “el arte de” en una definición
de diccionario?
(4) Debe explicitarse no obstante, que la
intervención de Net-Art pasará a engrosar la “biblioteca”,
que no colección, de la Web del certamen (http://www.certamenubica.es),
y que por ello será permanentemente consultable más allá
de la clausura de la presente edición.
(5) Para las/os neófitas/os, cabe
explicar que en el presupuesto de una obra pública (como una carretera
o un puente) hay siempre un tanto por ciento económico (habitualmente
el 1%) destinado a la inversión artística, el cual en muchas
ocasiones provoca que los propios ingenieros o arquitectos diseñen
un armatoste que desafíe la escala humana con el objeto de engrosar
sus beneficios. Otra vía, suele radicar en que la reserva presupuestaria
de tal contrato no salga de la clase política que adjudica la obra,
quien en la comisión final suele caer en el amiguismo, generalmente
desafortunado a efectos artísticos.
(6) OVIDIO (2001): Metamorfosis,
Madrid: Espasa Calpe, p. 152. |
CARTOGRAFIA
D'UN LLOC. UN PASSEIG TEXTUAL A TRAVÉS DE LES OBRES DE UBICA 08.
[
Tatiana Sentamans, Universitat Miguel Hernández
d'Elx ]
Reconec
que “l'art” de passejar és una cosa que he descobert
recentment en la pràctica, entenent per “art la manera com
es fa o ha de fer-se una cosa” (primera i ambigua accepció
del diccionari). No sóc de l'opinió que haja una única
manera de “fer” , però si considere que existeixen
un conjunt de particularitats que defineixen una determinada pràctica,
i que aquestes poden ser enriquides, buidades, subvertides, desplaçades,
i en definitiva personalitzades pel subjecte que porta a terme una acció
concreta. També “art” implica, en termes encara col·loquials,
posseir una determinada habilitat (per a “fer i desfer”, si
mantenim la qüestió de la subjectivitat modal).
Trajectes, Visions, Llocs i No Llocs. D'entre els distintius
de l'acció passejar, la idea de recorregut és capital,
pel que “anar a un lloc” no constitueix un sinònim,
atès que el seu objectiu (arribar) va més enllà del
propi procés, el durant. Així mateix la qüestió
contemplativa és fonamental, tenint en compte que el propi transcurs
propícia mirar i després veure, un procés físic
i més tard cognitiu (del reflexiu i analític al crític).
És per açò que passejant –o durant l'exercici
del passeig- es dóna una percepció dels valors i de les
expressions culturals d'un lloc, en aquest cas de Sant Joan’d Alacant,
unes característiques que desapareixen en els no llocs (1)
, o espais que suposen una mera transacció (comercial, de trànsit,
etc.) per a les seues usuàries/us.
El Temps, Allò Públic. Passejar suposa
per definició “caminar per plaer, particularment a l'aire
lliure”, un aire de l'àmbit d’allò no privat,
del públic, de o per a tots els ciutadans. No obstant això,
pel que fa al concepte de ciutadania, caldria veure quins són les
seues categories (de primera, de segona, de tercera) i exclusions. No
totes les persones que habiten un lloc són considerades ciutadanes/ns,
pel que en virtut d'això les seues pràctiques són
més o menys validades -en la majoria dels casos, es tracta de regles
no escrites-. I és que la cultura occidental actual, hereva de
la Grècia Clàssica, no ha superat certs menesters en aquest
sentit, amb la consegüent i tàcita privació de drets.
Per ventura en un parc públic en horari escolar, tenen la mateixa
legitimació social, al marge del jurídic, una parella heterosexual
besant-se, que una de gais o de lesbianes? i un “sense sostre”
amb el seu carro assegut en un banc versus una mare amb el seu cotxe de
bebé? Moltes vegades, el fet de posar en evidència aquestes
i altres qüestions en l'àmbit del públic ha estat i
és competència de l'art públic –valga la redundància-,
que més enllà de l'ornament urbanístic, reflexiona
sobre aquestes subratllant-les d'una manera més o menys política
(reivindicativa) (2).
Però tornem a l'eix del passeig, i a la idea d'aqueix plaer intrínsec
que comporta la seua pràctica, i que requereix inexorablement un
determinat oci, és a dir, un temps residual del que jo particularment
he mancat fins a fa bé poc –d'ací la meua inexperiència-.
Això potser siga conseqüència dels llargs anys dedicats
a l'estudi, a la teoria i al món de les idees, una qüestió
igualment culpable del meu intricat estil literari. A propòsit
de tal elucubració, reconec així mateix que “l'art”
d’allò divulgatiu és una qüestió que he
descobert recentment en la pràctica, una qüestió fonamental
de cara a aquesta exposició, doncs allò críptic,
poc o gens té a veure amb la idea d’allò públic
(accessible?). Per això vaig a arrancar el comentari de les intervencions
de Ubica 08 definint el terme amb el qual dóna començament
el títol del present text.
“Mapejar” Ubica 08. La cartografia
és “l'art” (3) de traçar
mapes o cartes geogràfiques, és a dir, l'habilitat o la
manera de representar/descriure gràficament –i ací
textualment- un determinat espai, així com a la ciència
que s'ocupa de l'estudi de tal fenomen. Hi ha moltes classes de mapes
(de carreteres, de fusos, geopolítics, etc.) però en relació
al Certamen d'Art Públic de Sant Joan’d Alacant, anem a dibuixar
i a analitzar dos tipus: el determinat pels creadors i creadores i aquell
definit pel públic.
Així, el primer, constituït per les cinc intervencions de
les/els artistes seleccionades/ts, comprèn un conjunt de peces
efímeres que durant un període de durada finit –com
el d'un passeig- propiciaran, un any més, la reflexió sobre
la desmaterialització de l'obra d'art, sortejant el monumentalisme
prototípic de la Modernitat i els seus valors universalistes .
(4) I és que una obra d'art públic,
com a un mapa, està feta per i per a un lloc i temps concrets,
establint un determinat diàleg amb el seu entorn. Té en
compte no només les particularitats espacials, sinó també
les històriques, les polítiques, les econòmiques,
les socials, les culturals, les antropològiques, etc., o el que
en definitiva s'ha vingut a cridar teòricament site specific.
Anant-nos al marge diametralment oposat de la qüestió -per
un motiu de claredat gràfica-, i abundant en una polèmica
inconclussa, si ens fixem, una “escultura” d'una rotonda,
qualificada errònia i comunament com 'art “públic”,
és col·locable pràcticament en qualsevol altra excepte
honrosísimes excepcions (5) .
Start.
Un recorregut pot iniciar-se per on es vulga, i és que seguim reivindicant
la pluralitat i la subjectivitat de les “maneres de fer” en
allò públic -ho és aquest catàleg?-. Caminem.
El projecte Reconstrucción de Romina Rebolledo
Bastías (Santiago de Xile, 1978), situat a la plaça
del Carrer Cervantes, evoca la memòria i l'arqueologia d'aquest
lloc, que com denuncien les evidents petjades arquitectòniques,
amb anterioritat va ser un habitatge. A través de l'atovó,
l'artista posa en evidència la transformació de la ciutat,
i la inestabilitat dels traçats urbans -tan a mercè avui
dia de l'especulació-. D'aquesta manera, les rajoles de fang ceràmic
fresc, organitzats a manera d'envans en (de)construcció sobre un
plànol de planta intuït, serveixen d'eina discursiva per a
l'evidència material d’allò efímer, de la mutació
de l'obra al lloc amb el pas del temps, i per tant, de la metamorfosi
dels espais, en una transició circular del privat al públic
i viceversa. Altra Metamorfosi, en aquesta ocasió la d'Ovidio,
vertebra l'eix sobre el qual gira el treball de Verónica
López Capel (Murcia, 1983) Rescatando a Narciso,
per a la Perruquería Valentín (situada al Carrer Comandant
Seva). A través d'aquest mite clàssic, la proposta reflexiona
entorn de la recerca de l'ideal de bellesa que té obsessionades
a les societats capitalistes occidentals, entorn d'aqueix miratge a propòsit
del qual cantava el poeta clàssic “Per què intentes
aferrar, ingenu, una imatge fugaç? (6)
. Per això, López Capel ha realitzat un procés de
seguiment fotogràfic del propi esdevenir diari de l'establiment
i de les seues usuàries/us, instal·lant posteriorment els
resultats documentals allí mateix al costat d'una compilació
de textos, que en forma de vinil adhesiu recorren els seus espills, parets
i sòl.
Continuant amb el passeig, en la present cartografia artística
ens trobem ara un cert tipus de topografia, uns volums del “terreny”
senyalitzats mitjançant franges concèntriques que varien
en amplària i color –encara que en aquest cas no en funció
de l'altura-. És aquesta la intervenció Potencial Escultórico
de Marlon de Azambuja (Sto. Antônio da Patrulha,
Brasil, 1978), que com el seu propi nom indica, subratlla el caràcter
escultòric subjacent, en concret, del mobiliari urbà, al
llarg de diversos emplaçaments de la ciutat (Plaza de la Constitució,
Parc Municipal, Passatge Climont, Passatge Dr. San Miguel, Passeig de
Maigmona, Carrer del Mercat, etc.). A través d'un exercici de síntesi
mitjançant cinta adhesiva, que anul·la la funcionalitat
d'elements tals com bancs o papereres públiques, de Azambuja evidencia
qüestiones de la semàntica fonamental de l'escultura -com
qui priva a algú d'un dels cinc sentits per a potenciar altres-,
i establint així nous diàlegs urbans.
Ja entre
el plànol “d’allò real” i “d’allò
virtual”, el tàndem format per José Begega i Marla
Jacarilla, La vértebra del Inoceramus (València
2003), planteja un projecte de Net-Art allotjat en la Web de
l'esdeveniment i “publicitat” per cartells des de les vidrieres
de la Casa de Cultura. Per a començar, tal estratègia divulgativa
qüestiona, si tenim en compte la sort de pròtesis corporals
inventades e invendebles promocionada, no només el concepte de
fira com a exhibició en el seu sentit més comercial –capitalista-.
De fet, la “desnaturalització” dels cossos proposada
incideix en la visibilitat (normalitzada?) d'un catàleg de excepcionalitats
low-tech que evoquen certs personatges sobrehumans i monstruosos
dels circs de principis del segle passat. I és que Feria Tecnológica,
reflexiona amb ironia i humor sobre la conjugació de tecnologia
i carn a través de la figura del cyborg, sobre la veritat
i la ficció de la ciència, no sense prescindir d'una certa
recerca d'humanisme i també, d'una particular mirada subversiva
sobre la “naturalitat” i de la “realitat” dels
cossos en les societats.
Així mateix, abundant en la idea que les categories mai són
elements estables de fronteres definides, com ho demostren els propis
desplaçaments i hibridacions entre els dos apartats del certamen
-als quals al·ludeix la pròpia convocatòria-, a cavall
entre les dues tipologies cartogràfiques es troba l'obra titulada
Turismo Local del grup Engendro Colectivo (València
2008). Aquest és un projecte que es nodreix de la retroalimentació
a partir d'un profús treball de camp estructurat en diferents vies
d'acció (entrevistes, investigació històrica, etc.),
i a través de la interactuació entre el col·lectiu
artístic i els habitants, les autoritats i les fonts informades
de la zona. D'aquesta manera, Engendro Colectivo arriba a proposar alternatives
i fugides a la visió turística estereotipada recurrent en
la costa llevantina, dissenyada només per i per “als altres”,
sense tenir en compte “als propis”, i amb la derivada i paulatina
pèrdua de senyals culturals. Les conclusions i els resultats més
rellevants del treball estan presents en un fullet turístic distribuït
popularment, així com en un blog accessible des de la Web del certamen,
que permet l'accés als diferents materials de registre, així
com un seguiment més detingut d'aquesta peça fonamentada
en la interrelació i en l'aprenentatge continu.
Per a acabar hauria de, si sóc fidel als meus propòsits
inicials, desentranyar el segon tipus de cartografia: la condicionada
pels propis espectadors i espectadores, per les persones que practiquen
l'espai urbà de Sant Joan’d Alacant i tracen els seus particulars
recorreguts, l'acolorida per les seues percepcions, les seues reaccions
i les seues reflexions. Però qui sóc jo -una principiant
en l'exercici del passeig- per a pretendre anticipar tals moviments? Sant
Joan’d Alacant és gràcies a Ubica 08 i al seu tenaç
comissari, Javier Moreno, novament un mapa en blanc en el qual s'ha disposat
el treball d'un grup d'artistes, perquè sigueu vosaltres qui dibuixeu
ara les línies i els anàlisis, i gaudiu del lloc, del temps,
i en definitiva del passeig.
Gens més lluny que donar voltes en bucle a una rotonda ornamentada
NOTES
(1)
Veja's al respecte AUGÉ, Marc (1993): Los no lugares. Espacios
del anonimato. Barcelona: Gedisa.
(2) Pel que fa als exemples de legitimació
o no de les pràctiques socials en l'esfera pública segons
el concepte de ciutadania, pensem, respectivament, en els kiss-in
(besades públiques), unes performaces en el seu sentit
més polític, perpetrades des de 1990 per grups activistes
com a Queer Nation en Nova York, i anys més tard pel col·lectiu
LSD a Madrid; o a la peça de Krzysztof Wodiczko Homeless Vehicle
[Vehícle de Sense Sostre] (1988-1993).
(3) És possible que novament aparega
l'expressió “l'art de” a una definició de diccionari?
(4) Ha d'explicitar-se no obstant això,
que la intervenció de Net-Art passarà a engrossir la “biblioteca”,
que no col·lecció, de la Web del certamen (http://www. certamenubica.es),
i que per això serà permanentment consultable més
enllà de la clausura de la present edició.
(5) Per a les/us neòfites/us, cap
explicar que en el pressupost d'una obra pública (com una carretera
o un pont) hi ha sempre una miqueta per cent econòmic (habitualment
el 1%) destinat a la inversió artística, el qual en moltes
ocasions provoca que els propis enginyers o arquitectes dissenyen un armatoste
que desafie l'escala humana amb l'objecte d'engrossir els seus beneficis.
Altra via, sol radicar que la reserva pressupostària de tal contracte
no isca de la classe política que adjudica l'obra, qui en la comissió
final sol caure en l'amiguisme, generalment desafortunat a efectes
artístics.
(6) OVIDIO (2001): Metamorfosis,
Madrid: Espasa Calpe, p. 152 |