UBICA 2007

[ Javier Moreno, comisario del Certamen UBICA ]

 

Hoy me puedo acostar tranquilo. Y si me lo permite, voy a recrearme en este informalismo, pues es síntoma saludable del trabajo bien hecho. Si procediera incluso me estiraría y soltaría un par de placenteros bostezos, pero voy a moderarme y sólamente compartiré con usted mi alegría. Este optimismo, antídoto para la mediocridad que con frecuencia inunda lo cotidiano, es el mismo que me guió en la tarea de diseñar y coordinar el Certamen UBICA; respuesta a lo que me parecía una demanda generalizada dentro del contexto de la contemporaneidad artística.
Lo que anteayer era un proyecto, hoy es una realidad. UBICA 2007 arranca con éxito en su primer año de celebración: 79 proyectos presentados (llegados de todo el territorio nacional), un jurado con gran experiencia y criterio (tanto en lo que a la creación respecta como en el campo de la gestión artística) y siete propuestas seleccionadas de arte público, de gran calidad y compromiso todas ellas. Un recorrido artístico a lo largo y ancho del núcleo urbano y extrarradio de Sant Joan d’Alacant durante los meses de verano, un ayuntamiento comprometido con la emergencia de una cultura cada vez más diversa, una difusión mediática y comunicativa (que se desplaza desde la necesidad local a lo global) y un catálogo que recoje todas las experiencias y avatares de UBICA 2007, no son sino algunos de los ingredientes para conseguir un proyecto cultural de obligada referencia.


Dentro de mis intenciones estaba la de crear un soporte en la localidad para manifestaciones artísticas cercanas a la calle y a sus habitantes, lejos de la caja blanca que es el museo (en demasiadas ocasiones cáscaras inútiles resultado de estratagemas político-turísticas). Arte público, intervencionismo, arte crítico, acción directa en el medio, no son sino definiciones para acotar lo que resulta ser una serie diversa de prácticas artísticas y políticas que vienen manifestándose desde hace décadas y que hunde raíces históricas incluso en las vanguardias artísticas. Desde el marco organizativo del Certamen, existe la certeza de que éste favorecerá incodicionalmente la aparición de subjetividades acerca del espacio y la reconsideración crítica de su entorno. Una visión site-specific del arte público que bebe de la noción escultórica del campo expandido defendida por Rosalind Krauss y hoy día asumida (pero desatendida por muchos). Evitando una concepción monumentística del arte público, carente de sentido dialógico, hemos querido prestar especial atención no solo a la espacialidad sino también a la especificidad del lugar, seleccionando propuestas que valoren la condición antropóligica del mismo.

Los happenings, performances y el body art, a su vez, hicieron que tomara presencia la corporeidad del artista y el público en la configuración de la obra. El arte de acción pronto se convirtió en un gran aliado del arte público apropiándose de las calles, favoreciendo la desmaterialización del objeto artístico y conduciéndolo hacia una concepción efímera y transitoria del mismo. Por ello, hemos querido dignificar el arte de acción como un medio más dentro del arte intervencionista incluyendo una categoría de Performance. Es nuestro granito de arena en la lucha por conseguir abolir fronteras y arrancarle a la acción su condición de complemento expositivo en un mundo donde lo que fue transgresor es hoy una cuestión institucional espectacularizada. De este modo, al menos desde nuestra modesta propuesta, le devolvemos a la performance su entidad y autonomía como obra (no menor) y favorecemos la variedad de propuestas dentro del certamen.
En la misma declaración de buenas intenciones, podríamos incluir el interés por el espacio virtual, hoy tan válido como el físico, manifestado en la inclusión de una categoría de Net-art. La orgullosa pretensión de UBICA es la creación de una biblioteca permanente de net-art que año tras año vaya ampliándose y convirtiendo al sitio http://www.certamenubica.es en un punto de encuentro y visita para los seguidores de esta manifestación hoy ya más que adolescente. Consciente de que una obra de net-art museificada físicamente es en muchas ocasiones una obra muerta, mi punto de atención recae en guardar dichas obras en la red (a día de hoy, espacio tan real como el que pisamos), casi como si de un delicado perfume se tratase.


Pero si algo de verdad constituye al Certamen UBICA y vertebra su discurso, son los ocho artistas seleccionados en este primer contacto que han venido a desarrollar diferentes aproximaciones al espacio con sus propuestas. Y si algo llama la atención, sin ser ésta la intención del jurado, es que todos los seleccionados son artistas jóvenes, lo que verdaderamente denota un interés creciente por la reapropiación del espacio urbano en las nuevas generaciones de creadores. Es un factor también a destacar que a los jóvenes se nos achaque una supuesta frigidez semántica y formal (entiéndase joven fuera de nociones temporales y límites de edad). Críticos con pretensiones historicistas hablan de la falta de lucha, de un arte joven desapasionado, frío, sin ganas, con dolor de cabeza. Los factores ambientales son los principales causantes de la estirilidad, dicen. Y es que no podemos olvidar que nos encontramos en la resaca de la posmodernidad, las grandes verdades se desvanecieron y el relativismo abrió el paso de la transgresión a la resistencia. Hoy en día, el arte premeditadamente transgresor y liberador es rápidamente reabsorvido por los medios de masas en su detrimento para así alimentar miles de bocas sedientas de espectáculo visual. “La resistencia, por otro lado, no implica tanto la existencia de tal límite e hipotética liberación, como la puesta en marcha de una estrategia deconstructiva basada en nuestro posicionamiento aquí y ahora como sujetos integrados en un entorno de significados culturales y disciplinas sociales. Tal práctica se muestra escéptica respecto a cualquier verdad trascendente u origen natural situado más allá de la ideología (como proponía la vanguardía)”1.


De este modo, y así ha sido con las propuestas de UBICA 2007, los artistas resisten, han tomado el papel de mediadores, chamanes sintácticos provocando interferencias que, en el mejor de los casos, producirán un cambio de conciencia. Alteración ambivalente la de Lugares protegidos, proyecto de intervención en el territorio planteado por Ignacio Mozo Luna para la Ermita de Santa Ana y la Plaza de Benimagrell. Propuesta que consiste básicamente en cubrir dichos espacios en su plenitud con embalaje plástico de burbujas de aire comprimido. Y digo básicamente con toda la intención; quizás esta sea la intervención más monumental del certamen, encontrándose a caballo entre la economía de lo sutil y la grandeza retórica de lo sublime. Una intervención que se instala a la perfección en la noción del inframince duchampiano2. Algo que solo puede aludir a algo, leve, fino. Una forma de resistencia sensorial que únicamente el espectador podrá valorar verdaderamente in situ, a la vieja usanza de las piezas de land art. Delicadeza tremendista que el propio viento (gran enemigo durante el montaje) lo carga de efectismo visual y sonoro. Aunando los dos puntos más extremos dentro de los espacios propuestos por el Certamen, la Ermita de Santa Ana construida en el siglo XVI dentro de la Finca Salafranca por un lado y la Plaza de Benimagrell, antigua alquería musulmana que conserva la fisionomía típica de las construcciones de La Huerta, que a día de hoy es punto de encuentro para la práctica deportiva de la pelota valenciana. Ignacio Mozo consigue crear un interesante recorrido de interés antropológico. Ambos espacios están fuertemente connotados por su historia y por el valor patrimonial que transportan; por lo que su pieza alude directamente a una idea de preservación de tradiciones. Concepto que se nos completa irónicamente al observar como se reduce el propio espacio arquitectónico a la cualidad de objeto y, por extensión, de mercancía. De mercancía patrimonial o artística, donde una cinta que reza interminablemente “muy frágil” convierte la piedra en tan solo un suspiro.


En una visión igualmente poética, nos encontramos con la pieza de Paola Ruiz Moltó. Una puerta-un suceso. Exterior-interior. Seis puertas para la ensoñación, dos jardines, seis invitaciones, una fenomenología de lo habitable. Experiencia estética que no deja de recordarme los versos de René Cazelles: “¿Cuándo dejaré de buscar la casa inencontrable donde respira esa flor de lava, donde nacen las tormentas, la extenuante felicidad?”3
Puertas dinteladas que la artista ha sabido situar a lo largo del Parque Municipal y de la Casa del Reloj, enmarcando un paisaje habitual, enfocando la atención y devolviéndole el lugar a la categoría de lo mágico. Abrir una puerta de Paola Ruiz es soñar la casa, saborearla, anclarnos en ella o alejarnos hacia nuevos parajes donde quizás se encuentre distraída Alicia. La artista pone los medios, nosotros los sucesos. Narraciones fragmentadas, memorías deconstruidas en busca de la permanencia de lo fugitivo; el presente proyecto nos hace rememorar, en un momento donde el suelo solo es apreciable desde su rentabilidad, la casa de nuestras abuelas. Esas construcciones arquitectónicas típicas, mediterráneas, que a día de hoy son prácticamente joyas de museo entre la despersonalización del hábitat. Esta obra nos insta a reconsiderar la poética del hogar, a tornar la mirada hacía lo interno del rincón. Aquellos espacios parlantes, donde el niño se pierde entre contemplaciones. Un proyecto que nos transporta a la época en la que todo era más grande que nosotros, ya no solo por contener el germen de nuestras casas soñadas, sino por conservar la chispa de lo lúdico. Abrir y cerrar puertas, acto cotidiano que devuelve al arte su sentido hermenéutico. Para Gadamer “toda obra deja al que la recibe un espacio de juego que tiene que rellenar”4. Un juego que en ocasiones se limita a la mirada (acto siempre subjetivo). Bien podría ser el caso de la obra Tener-té de Helena Ferrando Requena. A través de su performance, la artista solo nos deja espacio para mirar (abiertamente). Como quien observa a través de una mirilla y, en un desdichado devenir surrealista, ésta se ensancha hasta dejarnos al descubierto detrás de un cristal. Así miramos, con la culpa del que espía impúdicamente. El canibalismo más mordaz es el de la mirada y la artista nos invita a que le demos un pequeño mordisco. Vertebrado por una poética de lo cotidiano, la obra de esta autora se instala en la realidad para deconstruirla. A través de una serie de elementos provenientes de su propia memoria, de una reconsideración consciente de la objetualidad en la acción y del principio acumulativo del cóllage, conforma su propia mitología personal. Y es a través de la interferencia, del azar, del roce, de ese inframince, del que espera a alguien más de la cuenta ensimismándose en su interior, como la obra Tener-té produce fuertes contrastes sensoriales que nos hacen ponernos de puntillas en nuestra propia habitualidad. Una obra que tiene la duración justa para que se nos enfríe el té.


Gloria Segura I Jordà, por otra parte, nos hace recordar que el espacio público es ante todo político. A través de la selección de tres puntos del globo terrestre (San Juan de Puerto Rico, San Juan de Argentina y Sant Joan d’Alacant, el que nos ocupa) traza una suerte de cartografía global (más o menos arbitraria) para abordar un tema tan urgente como son los movimientos humanos migratorios y la configuración de otredades que ello conlleva. Bajo la forma de diez carteles, el proyecto Integrantes se desarrolla a través de los MUPI’s (paneles publicitarios municipales), desplegando sus alas por toda la localidad. Mensaje positivo y directo que permite al espectador reconocerse o no en la otredad. La autora aboga por una cultura híbrida que no bebe de fuentes puras, sino de un inconmesurable entramado de confluencias. De este modo, nos introduce en la idea de lo verdadero, poniendo en tela de juicio lo que suele considerarse como auténtico y de como la identidad se construye, entre múltiples factores, por la nacionalidad. Integrantes, identidades performativas que permiten al espectador encontrarse con la diferencia cara a cara. Y al respecto, me permito el capricho de introducir un pequeño cuento del pensador Khalil Gibran:


“ En el jardín de mi padre hay dos jaulas. En una está encerrado un león, que los esclavos de mi padre trajeron del desierto de Ninavah; en la otra vive un gorrion que no canta.
Al amanecer, todos los días, el gorrión le dice al león:
- Buenos días, hermano prisionero”
5.


Pero la identidad también se construye a través del género, tal y como aborda esta cuestión Prado Toro a través de su pieza Edades escenificadas: Cenicienta, Mujer “Florero”, “Ataviada”. Inteligentemente, esta autora ha sabido dinamizar el espacio y crear un recorrido a través de tres comercios del municipio (AM Floristas San Juan, Joyería Patricia y Zapatería Manel). El género que comercia cada uno de los establecimientos determina a su vez el género femenino en la pieza. La autora, consciente de la problemática femenina dentro de la relación de géneros, aborda una visión no determinista, cercana a la idea de mascarada y del género como representación, abandonando la idea de una sustancialidad innata. La feminidad, al igual que la masculinidad, se desarrolla formando imperativos que transforman y somatizan los cuerpos. Éstas estructuras de dominación son “producto de un trabajo continuado (histórico por tanto) de reproducción al que contribuyen unos agentes singulares (entre los que están los hombres, con unas armas como la violencia física y la violencia simbólica) y unas instituciones: Familia, Iglesia, Escuela, Estado”6. Hablar de relaciones de poder en este momento precisamente donde decenas de mujeres mueren al año, víctimas de la violencia doméstica, resultaría redundante. Sólamente reiterar la dominación masculina que se ha ejercido, y se sigue ejerciendo en nombre de muchas causas injustas. Una construcción simbólica asumida, con permiso de Freud, es el carácter maléfico de la vagina. El órgano genital femenino se considera una inversión y, por extensión, una aberración, el vacío. Quizás por ello, Prado Toro conduzca la atención sobre la genitalidad, censurándola o tapándola a través de un objeto. Así es como ciertos estereotipos, en este caso la belleza que se le presupone a la mujer, subyugan su cuerpo. Tres entidades femeninas escenifican tres edades, tres mitos del imaginario de la mujer, ubicándose en comercios que sirven como espacios de representación. Realmente un teatro peligroso.
Igualmente comprometida, es la pieza Alas para el desencanto, del grupo La Vértebra de Inoceramus, compuesto por José Begega y Marcela Jordà. Una visión de la utopía acerca de la Declaración de los Derechos Humanos que encierra doble sentido: de una parte se convierten en un objetivo a conseguir, una meta permanente, y de otra sirven como aparato legitimador para el avasallamiento cultural, herramienta de control social. En un acto de resistencia y violencia autoinfligida, estos autores retoman su cuerpo como posible espacio de libertad política, cargando el espacio público, la misma calle, de corporalidad y dolor manifiesto. Juego lingüístico de perversión a través del cual el espectador siente la sorpresa del hallazgo, trazando límites éticos entre él y los artistas; mediante esta pieza fragmentaria y subversiva, a caballo entre la narración y el acto reivindicativo, La Vertebra de Inoceramus permite que nos identifiquemos con una joven princesa extranjera e incomprendida a la que nadie escucha. José Begega y Marcela Jordà funcionan a modo de catalizadores hermenéuticos, poniendo en tela de juicio valores morales presumiblemente asumidos e hiriendo al espectador en lo más profundo de sus gnosis. Una obra que revisa la viabilidad de una serie de postulados que en nuestra cotidianeidad se han convertido en objeto de culto. La herejía está servida.


David Trujillo, con un ánimo revisionista y deconstructivo, explora a través de su pieza de net-art Imágenes de archivo: San Juan IP los códigos de representación visual y el modo en el que los mass-media configuran una serie de estructuras de dominación y control social. El autor, en lo que viene siendo su producción más reciente nos expone su preocupación por la dicotomía de un mundo tecnocráctico. Nuevos soportes mediáticos que se articulan como ortopedias de nuestro cuerpo (mental y físico) y prolongando nuestra capacidad productiva, pero que por otro lado nos constriñen a través de unas intrincadas estructuras de dominación. Un poder que, según Foucault, “no es algo que se adquiera, arranque o comparta, algo que se conserve o se deje escapar; el poder se ejerce a partir de innumerables puntos, y en el juego de relaciones móviles y no igualitarias”7. Para David Trujillo, el espacio virtual, como el físico no son sino los escenarios de un ejercicio continuado de poder y espectacularización de lo cotidiano. Unas relaciones de poder que ya no responden a una binaridad judeocristiana que separa luces y tinieblas, “no hay…una oposición binaria y global entre dominadores y dominados”8. A través de una obra site-specific, el autor nos propone una reflexión acerca de la contextualidad de las imágenes y de cómo éstas, una vez archivadas, generan nuevas estructuras nemotécnicas y de control.
Los mapas están trazados, el debate servido. UBICA despega. Ahora les toca a ustedes.

 


NOTAS:
1. Hal Foster, “Recodificaciones: hacia una noción de lo político en el arte contemporáneo” en Modos de hacer. Arte crítico, esfera pública y acción directa. Paloma Blanco, Jesús Carrillo, Jordi Claramonte, Marcelo Expósito. Ediciones Universidad de Salamanca, 2001, p. 107
2. Marcel Duchamp aseveró que lo inframince “escapa a nuestras definiciones científicas”. Juan Antonio Ramírez lo traduce como infrafino, por tratarse fino de una medida emocional y subjetiva, no matemática. Para una mayor profundización de este concepto duchampiano consultar DUCHAMP. El amor y la muerte, incluso. Ediciones Siruela, Madrid, 1993.
3. Versos citados por Gaston Bachelard en La Poética del Espacio. Fondo de Cultura Económica, México, D. F., p. 83
4. La actualidad de lo bello. Ediciones Paidós, Barcelona, 1991
5. Khalil Gibrán. Obras selectas. Edicomunicación, Barcelona, 1999, p. 34
6. Pierre Bourdieu en La dominación masculina. Editorial Anagrama. Barcelona, 2000, p. 50
7. Michel Foucault en Historia de la Sexualidad. La Voluntad de Saber. Siglo XXI de España Editores, Madrid, 1978, p. 99
8. op. cit.

 

 

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UBICA 2007

[ Javier Moreno, comisari del Certamen UBICA ]

 

Avui em puc ficar al llit tranquil. I si m'ho permet, vaig a recrear-me en aquest informalisme, doncs és símptoma saludable del treball ben fet. Si procedira fins i tot m'estiraria i soltaria un parell d'agradables badalls, però vaig a moderar-me i només compartiré amb vostè la meua alegria. Aquest optimisme, antídot per a la mediocritat que amb freqüència inunda el quotidià, és el mateix que em va guiar en la tasca de dissenyar i coordinar el Certamen UBICA; resposta al que em semblava una demanda generalitzada dins del context de la contemporaneïtat artística.
El que despús-ahir era un projecte, avui és una realitat. UBICA 2007 arranca amb èxit en el seu primer any de celebració: 79 projectes presentats (arribats de tot el territori nacional), un jurat amb gran experiència i criteri (tant en el que a la creació respecta com en el camp de la gestió artística) i set propostes seleccionades d'art públic, de gran qualitat i compromís totes elles. Un recorregut artístic de llarg a llarg del nucli urbà i extraradi de Sant Joan’d Alacant durant els mesos d'estiu, un ajuntament compromès amb l'emergència d'una cultura cada vegada més diversa, una difusió mediàtica i comunicativa (que es desplaça des de la necessitat local a la global) i un catàleg que recull totes les experiències i avatars de UBICA 2007, no són sinó alguns dels ingredients per a aconseguir un projecte cultural d'obligada referència.

Dins de les meues intencions estava la de crear un suport en la localitat per a manifestacions artístiques properes al carrer i als seus habitants, lluny de la caixa blanca que és el museu (en massa ocasions peles inútils resultat d’estratagemes político-turístiques). Art públic, intervencionisme, art crític, acció directa en el mitjà, no són sinó definicions per a fitar el que resulta ser una sèrie diversa de pràctiques artístiques i polítiques que vénen manifestant-se des de fa dècades i que enfonsa arrels històriques fins i tot en les avantguardes artístiques. Des del marc organitzatiu del Certamen, existeix la certesa que açò afavorirà incodicionalment l'aparició de subjectivitats sobre l’espai i la reconsideració crítica del seu entorn. Una visió site-specific de l'art públic que beu de la noció escultòrica del camp expandit defensada per Rosalind Krauss i avui dia assumida (però desatesa per molts). Evitant una concepció monumentística de l'art públic, freturós de sentit dialógic, hem volgut prestar especial atenció no solament a l’espacialitat sinó també a l'especificitat del lloc, seleccionant propostes que valoren la condició antropóligica del mateix.


Els happenings, performances i el body art, al seu torn, van fer que prenguera presència la corporeitat de l'artista i el públic en la configuració de l'obra. L'art d'acció prompte es va convertir en un gran aliat de l'art públic apropiant-se dels carrers, afavorint la desmaterializació de l'objecte artístic i conduint-lo cap a una concepció efímera i transitòria del mateix. Per això, hem volgut dignificar l'art d'acció com un mitjà més dins de l'art intervencionista incloent una categoria de Performance. És el nostre granit en la lluita per aconseguir abolir fronteres i arrancar-li a l'acció la seua condició de complement expositiu en un món on el que va ser transgressor és avui una qüestió institucional espectaculariçada. D'aquesta manera, almenys des de la nostra modesta proposta, li retornem a la performance la seua entitat i autonomia com obra (no menor) i afavorim la varietat de propostes dins del certamen.
En la mateixa declaració de bones intencions, podríem incloure l'interès per l'espai virtual, avui tan vàlid com el físic, manifestat en la inclusió d'una categoria de Net-art. L'orgullosa pretensió de UBICA és la creació d'una biblioteca permanent de net-art que any rere any vaja ampliant-se i convertint al lloc http://www.certamenubica.es en un punt de trobada i visita per als seguidors d'aquesta manifestació avui ja més que adolescent. Conscient que una obra de net-art museificada físicament és en moltes ocasions una obra morta, el meu punt d'atenció recau a guardar aquestes obres en la xarxa (a dia d'avui, espai tan real com el qual trepitgem), quasi com si d'un delicat perfum es tractara.
Però si una cosa de veritat constitueix al Certamen UBICA i vertebra el seu discurs, són els vuit artistes seleccionats en aquest primer contacte que han vingut a desenvolupar diferents aproximacions a l'espai amb les seues propostes. I si alguna cosa crida l'atenció, sense ser aquesta la intenció del jurat, és que tots els seleccionats són artistes joves, el que veritablement denota un interès creixent per la reapropiació de l'espai urbà en les noves generacions de creadors. És un factor també a destacar que als joves se'ns atribuïsca una suposada frigidesa semàntica i formal (entenga's jove fora de nocions temporals i límits d'edat). Crítics amb pretensions historicistes parlen de la falta de lluita, d'un art jove desapassionat, fred, sense ganes, amb mal de cap. Els factors ambientals són els principals causants de l’estirilitat, diuen. I és que no podem oblidar que ens trobem en la ressaca de la posmodernitat, les grans veritats es van esvair i el relativisme va obrir el pas de la transgressió a la resistència. Avui dia, l'art premeditadament transgressor i alliberador és ràpidament reabsorvit pels mitjans de masses en el seu detriment per a així alimentar milers de boques assedegades d'espectacle visual. “La resistència, d'altra banda, no implica tant l'existència de tal límit e hipotètic alliberament, com l'engegada d'una estratègia deconstructiva basada en el nostre posicionament ací i ara com subjectes integrats en un entorn de significats culturals i disciplines socials. Tal pràctica es mostra escèptica respecte a qualsevol veritat transcendent u origen natural situat més enllà de la ideologia (com proposava la vanguardía)”1.


D'aquesta manera, i així ha estat amb les propostes de UBICA 2007, els artistes resisteixen, han pres el paper de mediadors, bruixots sintàctics provocant interferències que, en el millor dels casos, produiran un canvi de consciència. Alteració ambivalent la de Lugares Protegidos, projecte d'intervenció en el territori plantejat per Ignacio Mozo Luna per a l'Ermita de Santa Ana i la Plaça de Benimagrell. Proposta que consisteix bàsicament a cobrir aquests espais en la seua plenitud amb embalatge plàstic de bombolles d'aire comprimit. I dic bàsicament amb tota la intenció; potser aquesta siga la intervenció més monumental del certamen, trobant-se a cavall entre l'economia del subtil i la grandesa retòrica del sublim. Una intervenció que s'instal·la a la perfecció en la noció del inframince duchampià. Una cosa que solament pot al·ludir a alguna cosa, lleu, fi. Una forma de resistència sensorial que únicament l'espectador podrà valorar veritablement in situ, a la vella usança de les peces de land art. Delicadesa tremendista que el propi vent (gran enemic durant el muntatge) ho carrega d’efectisme visual i sonor. Conjuminant els dos punts més extrems dins dels espais proposats pel certamen, l'Ermita de Santa Ana construïda en el segle XVI dins de la Finca Salafranca d'una banda i la Plaça de Benimagrell, antiga alqueria musulmana que conserva la fesomia típica de les construccions de L'Horta, que a dia d'avui és punt de trobada per a la pràctica esportiva de la pilota valenciana. Ignacio Mozo aconsegueix crear un interessant recorregut d'interès antropològic. Ambdós espais estan fortament connotats per la seua història i pel valor patrimonial que transporten; pel que la seua peça al·ludeix directament a una idea de preservació de tradicions. Concepte que se'ns completa irònicament a l'observar com es redueix el propi espai arquitectònic a la qualitat d'objecte i, per extensió, de mercaderia. De mercaderia patrimonial o artística, on una cinta que resa interminablement “muy frágil” converteix la pedra en tan solament un sospir.


En una visió igualment poètica, ens trobem amb la peça de Paola Ruiz Moltó. Una puerta-un suceso. Exterior-interior. Sis portes per a la ensonyació, dos jardins, sis invitacions, una fenomenología de l'habitable. Experiència estètica que no deixa de recordar-me els versos de René Cazelles: “Quan deixaré de buscar la casa introbable on respira aquesta flor de lava, on neixen les tempestes, l’ extenuant felicitat?”3
Portes llindades que l'artista ha sabut situar al llarg del Parc Municipal i de la Casa del Rellotge, emmarcant un paisatge habitual, enfocant l'atenció i retornant-li el lloc a la categoria de la màgia. Obrir una porta de Paola Ruiz és somiar la casa, assaborir-la, ancorar-nos en ella o allunyar-nos cap a nous paratges on potser es trobi distreta Alicia. L'artista posa els mitjans, nosaltres els successos. Narracions fragmentades, memòries deconstruides a la recerca de la permanència d’allò fugitiu; el present projecte ens fa rememorar, en un moment on el sòl sol és apreciable des de la seva rendibilitat, la casa de les nostres àvies. Aquestes construccions arquitectòniques típiques, mediterrànies, que a dia d'avui són pràcticament joies de museu entre la despersonalització de l'hàbitat. Aquesta obra ens insta a reconsiderar la poètica de la llar, a tornar la vista cap a la part interna del racó. Aquells espais parlants, on el nen es perd entre contemplacions. Un projecte que ens transporta a l'època en la qual tot era més gran que nosaltres, ja no solament per contenir el germen de les nostres cases somiades, sinó per conservar l'espurna d’allò lúdic. Obrir i tancar portes, acte quotidià que retorna a l'art el seu sentit hermenèutic. Per a Gadamer “tota obra deixa al que la rep un espai de joc que ha d'emplenar”4. Un joc que en ocasions es limita a la mirada (acte sempre subjectiu). Bé podria ser el cas de l'obra Tenir-te d'Helena Ferrando Requena. A través de la seua performance, l'artista solament ens deixa espai per a mirar (obertament). Com qui observa a través d'una espiera i, en un desgraciat esdevenir surealista, aquesta s'eixampla fins a deixar-nos al descobert darrere d'un cristall. Així mirem, amb la culpa del que espia impúdicament. El canibalisme més mordaç és el de la mirada i l'artista ens convida a que li donem una petita mossegada. Vertebrat per una poètica d’allò quotidià, l'obra d'aquesta autora s'instal·la en la realitat per a deconstruir-la. A través d'una sèrie d'elements provinents de la seva pròpia memòria, d'una reconsideració conscient de la objectualitat en l'acció i del principi acumulatiu del cóllage, conforma la seva pròpia mitologia personal. I és a través de la interferència, de l'atzar, del contacte, d'aquest inframince, del que espera a algú més del compte concentrant-se en el seu interior, com l'obra Tenir-te produïx forts contrastos sensorials que ens fan posar-nos de puntetes en la nostra pròpia habitualitat. Una obra que té la durada justa perquè se'ns refredi el te.


Gloria Segura I Jordà, per altra banda, ens fa recordar que l'espai públic és abans de res polític. A través de la selecció de tres punts del globus terrestre (San Juan de Puerto Rico, San Juan d'Argentina i Sant Joan’d Alacant, el qual ens ocupa) traça una sort de cartografia global (més o menys arbitrària) per a abordar un tema tan urgent com són els moviments humans migratoris i la configuració d’alteritats que això comporta. Sota la forma de deu cartells, el projecte Integrantes es desenvolupa a través dels MUPI’s (panells publicitaris municipals), desplegant les seves ales per tota la localitat. Missatge positiu i directe que permet a l'espectador reconèixer-se o no en l’alteritat. L'autora advoca per una cultura híbrida que no beu de fonts pures, sinó d'un interminable entramat de confluències. D'aquesta manera, ens introduïx en la idea d’allò vertader, posant en dubte el que sol considerar-se com autèntic i de com la identitat es construïx, entre múltiples factors, per la nacionalitat. Integrants, identitats performatives que permeten a l'espectador trobar-se amb la diferència cara a cara. I referent a això, em permitisc el capritx d'introduir un petit conte del pensador Khalil Gibran:


“ En el jardí del meu pare hi ha dues gàbies. En una està tancat un lleó, que els esclaus del meu pare van portar del desert de Ninavah; en l'altra viu un teuladí que no canta.
A l'alba, tots els dies, el teuladí li diu al lleó:
- Bon dia, germà presoner”
5.


Però la identitat també es construïx a través del gènere, tal com aborda aquesta qüestió Prado Toro a través de la seva peça Edades escenificadas: Cenicienta, Mujer “Florero", "Ataviada". Intel·ligentment, aquesta autora ha sabut dinamitzar l'espai i crear un recorregut a través de tres comerços del municipi (AM Floristas San Juan, Joyería Patricia i Zapatería Manel). El gènere que comercia cadascun dels establiments determina al seu torn el gènere femení en la peça. L'autora, conscient de la problemàtica femenina dintre de la relació de gèneres, aborda una visió no determinista, propera a la idea de mascarat i del gènere com a representació, abandonant la idea d'una substància innata. La feminitat, igual que la masculinitat, es desenvolupa formant imperatius que transformen i somatisen els cossos. Aquestes estructures de dominació són “producte d'un treball continuat (històric per tant) de reproducció al que contribuïxen uns agents singulars (entre els quals estan els homes, amb unes armes com la violència física i la violència simbòlica) i unes institucions: Família, Església, Escola, Estat”6. Parlar de relacions de poder en aquest moment precisament on desenes de dones moren a l'any, víctimes de la violència domèstica, resultaria redundant. Només reiterar la dominació masculina que s'ha exercit, i se segueix exercint en nom de moltes causes injustes. Una construcció simbòlica assumida, amb permís de Freud, és el caràcter malèfic de la vagina. L'òrgan genital femení es considera una inversió i, per extensió, una aberració, el buit. Potser per això, Prado Toro condueixi l'atenció sobre la genitalitat, censurant-la o tapant-la a través d'un objecte. Així és com certs estereotips, en aquest cas la bellesa que se li pressuposa a la dona, esclavavitsen el seu cos. Tres entitats femenines escenifiquen tres edats, tres mites de l'imaginari de la dona, situant-se en comerços que serveixen com espais de representació. Realment un teatre perillós.


Igualment compromesa, és la peça Alas para el desencanto, del grup La Vértebra de Inoceramus, compost per José Begega i Marcela Jordà. Una visió de la utopia sobre la Declaració dels Drets Humans que té doble sentit: per una banda es converteixen en un objectiu a aconseguir, una meta permanent, i d'una altra serveixen com aparell legitimador per al sotmetiment cultural, eina de control social. En un acte de resistència i violència autoinfligida, aquests autors reprenen el seu cos com possible espai de llibertat política, carregant l'espai públic, el mateix carrer, de corporalitat i dolor manifest. Joc lingüístic de perversió a través del qual l'espectador sent la sorpresa de la trobada, traçant límits ètics entre ell i els artistes; mitjançant aquesta peça fragmentària i subversiva, a cavall entre la narració i l'acte reivindicatiu, La Vertebra de Inoceramus permet que ens identifiquem amb una jove princesa estrangera e incompresa a la qual ningú escolta. José Begega i Marcela Jordà funcionen a manera de catalitzadors hermenéutics, posant en dubte valors morals presumiblement assumits i ferint a l'espectador en allò més profund de les seves gnosis. Una obra que revisa la viabilitat d'una sèrie de postulats que en el nostre cotidià s'han convertit en objecte de culte. La heretgia està servida.


David Trujillo, amb un ànim revisionista i deconstructiu, explora a través de la seva peça de net-art Imágenes de archivo: San Juan IP els codis de representació visual i la manera en el qual els mass-media configuren una sèrie d'estructures de dominació i control social. L'autor, en el que ve sent la seva producció més recent ens exposa la seva preocupació per la dicotomia d'un món tecnocràctic. Nous suports mediàtics que s'articulen com ortopèdies del nostre cos (mental i físic) i perllongant la nostra capacitat productiva, però que d'altra banda ens esclavitzen a través d'unes intricades estructures de dominació. Un poder que, segons Foucault, “no és una cosa que s'adquireixi, s’ arraqui o es comparteix, una cosa que es conservi o es deixe escapar; el poder s'exerceix a partir d'innombrables punts, i en el joc de relacions mòbils i no igualitàries”7. Per a David Trujillo, l'espai virtual, com el físic no són sinó els escenaris d'un exercici continuat de poder i espectacularització d’allò quotidià. Unes relacions de poder que ja no responen a una binaritat judeocristiana que separa llums i tenebres, “no hi ha…una oposició binària i global entre dominadors i dominats”8. A través d'una obra site-specific, l'autor ens proposa una reflexió sobre la contextualitat de les imatges i de com aquestes, una vegada arxivades, generen noves estructures mnemotècniques i de control.


Els mapes estan traçats, el debat servit. UBICA desenganxa. Ara els toca a vostès.

 

 

NOTES:
1. Hal Foster, “Recodificaciones: hacia una noción de lo político en el arte contemporáneo” en Modos de hacer. Arte crítico, esfera pública y acción directa. Paloma Blanco, Jesús Carrillo, Jordi Claramonte, Marcelo Expósito. Ediciones Universidad de Salamanca, 2001, p. 107
2. Marcel Duchamp va asseverar que l’inframince “escapa a les nostres definicions científiques”. Juan Antonio Ramírez ho traduïx com infrafi, per tractar-se fi d'una mesura emocional i subjectiva, no matemàtica. Per a una major profundiçació en aquest concepte duchampià consultar DUCHAMP. El amor y la muerte, incluso. Ediciones Siruela, Madrid, 1993.
3. Versos citats per Gaston Bachelard a La Poética del Espacio. Fondo de Cultura Económica, México, D. F., p. 83
4. La actualidad de lo bello. Ediciones Paidós, Barcelona, 1991
5. Khalil Gibrán. Obras selectas. Edicomunicación, Barcelona, 1999, p. 34
6. Pierre Bourdieu a La dominación masculina. Editorial Anagrama. Barcelona, 2000, p. 50
7. Michel Foucault a la Historia de la Sexualidad. La Voluntad de Saber. Siglo XXI de España Editores, Madrid, 1978, p. 99
8. op. cit.