| |
UBICA
2007
[
Javier Moreno, comisario del Certamen UBICA ]
Hoy
me puedo acostar tranquilo. Y si me lo permite, voy a recrearme en este
informalismo, pues es síntoma saludable del trabajo bien hecho.
Si procediera incluso me estiraría y soltaría un par de
placenteros bostezos, pero voy a moderarme y sólamente compartiré
con usted mi alegría. Este optimismo, antídoto para la mediocridad
que con frecuencia inunda lo cotidiano, es el mismo que me guió
en la tarea de diseñar y coordinar el Certamen UBICA; respuesta
a lo que me parecía una demanda generalizada dentro del contexto
de la contemporaneidad artística.
Lo que anteayer era un proyecto, hoy es una realidad. UBICA 2007 arranca
con éxito en su primer año de celebración: 79 proyectos
presentados (llegados de todo el territorio nacional), un jurado con gran
experiencia y criterio (tanto en lo que a la creación respecta
como en el campo de la gestión artística) y siete propuestas
seleccionadas de arte público, de gran calidad y compromiso todas
ellas. Un recorrido artístico a lo largo y ancho del núcleo
urbano y extrarradio de Sant Joan d’Alacant durante los meses de
verano, un ayuntamiento comprometido con la emergencia de una cultura
cada vez más diversa, una difusión mediática y comunicativa
(que se desplaza desde la necesidad local a lo global) y un catálogo
que recoje todas las experiencias y avatares de UBICA 2007, no son sino
algunos de los ingredientes para conseguir un proyecto cultural de obligada
referencia.
Dentro de mis intenciones estaba la de crear un soporte en la localidad
para manifestaciones artísticas cercanas a la calle y a sus habitantes,
lejos de la caja blanca que es el museo (en demasiadas ocasiones cáscaras
inútiles resultado de estratagemas político-turísticas).
Arte público, intervencionismo, arte crítico, acción
directa en el medio, no son sino definiciones para acotar lo que resulta
ser una serie diversa de prácticas artísticas y políticas
que vienen manifestándose desde hace décadas y que hunde
raíces históricas incluso en las vanguardias artísticas.
Desde el marco organizativo del Certamen, existe la certeza de que éste
favorecerá incodicionalmente la aparición de subjetividades
acerca del espacio y la reconsideración crítica de su entorno.
Una visión site-specific del arte público que bebe
de la noción escultórica del campo expandido defendida
por Rosalind Krauss y hoy día asumida (pero desatendida por muchos).
Evitando una concepción monumentística del arte público,
carente de sentido dialógico, hemos querido prestar especial atención
no solo a la espacialidad sino también a la especificidad
del lugar, seleccionando propuestas que valoren la condición
antropóligica del mismo.
Los happenings, performances y el body art, a su vez, hicieron que tomara
presencia la corporeidad del artista y el público en la configuración
de la obra. El arte de acción pronto se convirtió en un
gran aliado del arte público apropiándose de las calles,
favoreciendo la desmaterialización del objeto artístico
y conduciéndolo hacia una concepción efímera y transitoria
del mismo. Por ello, hemos querido dignificar el arte de acción
como un medio más dentro del arte intervencionista incluyendo una
categoría de Performance. Es nuestro granito de arena en la lucha
por conseguir abolir fronteras y arrancarle a la acción su condición
de complemento expositivo en un mundo donde lo que fue transgresor es
hoy una cuestión institucional espectacularizada. De este modo,
al menos desde nuestra modesta propuesta, le devolvemos a la performance
su entidad y autonomía como obra (no menor) y favorecemos la variedad
de propuestas dentro del certamen.
En la misma declaración de buenas intenciones, podríamos
incluir el interés por el espacio virtual, hoy tan válido
como el físico, manifestado en la inclusión de una categoría
de Net-art. La orgullosa pretensión de UBICA es la creación
de una biblioteca permanente de net-art que año tras año
vaya ampliándose y convirtiendo al sitio http://www.certamenubica.es
en un punto de encuentro y visita para los seguidores de esta manifestación
hoy ya más que adolescente. Consciente de que una obra de net-art
museificada físicamente es en muchas ocasiones una obra muerta,
mi punto de atención recae en guardar dichas obras en la red (a
día de hoy, espacio tan real como el que pisamos), casi como si
de un delicado perfume se tratase.
Pero si algo de verdad constituye al Certamen UBICA y vertebra su discurso,
son los ocho artistas seleccionados en este primer contacto que han venido
a desarrollar diferentes aproximaciones al espacio con sus propuestas.
Y si algo llama la atención, sin ser ésta la intención
del jurado, es que todos los seleccionados son artistas jóvenes,
lo que verdaderamente denota un interés creciente por la reapropiación
del espacio urbano en las nuevas generaciones de creadores. Es un factor
también a destacar que a los jóvenes se nos achaque una
supuesta frigidez semántica y formal (entiéndase joven fuera
de nociones temporales y límites de edad). Críticos con
pretensiones historicistas hablan de la falta de lucha, de un arte joven
desapasionado, frío, sin ganas, con dolor de cabeza. Los factores
ambientales son los principales causantes de la estirilidad, dicen. Y
es que no podemos olvidar que nos encontramos en la resaca de la posmodernidad,
las grandes verdades se desvanecieron y el relativismo abrió el
paso de la transgresión a la resistencia. Hoy en día, el
arte premeditadamente transgresor y liberador es rápidamente reabsorvido
por los medios de masas en su detrimento para así alimentar miles
de bocas sedientas de espectáculo visual. “La resistencia,
por otro lado, no implica tanto la existencia de tal límite e hipotética
liberación, como la puesta en marcha de una estrategia deconstructiva
basada en nuestro posicionamiento aquí y ahora como sujetos integrados
en un entorno de significados culturales y disciplinas sociales. Tal práctica
se muestra escéptica respecto a cualquier verdad trascendente u
origen natural situado más allá de la ideología (como
proponía la vanguardía)”1.
De este modo, y así ha sido con las propuestas de UBICA 2007, los
artistas resisten, han tomado el papel de mediadores, chamanes sintácticos
provocando interferencias que, en el mejor de los casos, producirán
un cambio de conciencia. Alteración ambivalente la de Lugares
protegidos, proyecto de intervención en el territorio
planteado por Ignacio Mozo Luna
para la Ermita de Santa Ana y la Plaza de Benimagrell. Propuesta que consiste
básicamente en cubrir dichos espacios en su plenitud con embalaje
plástico de burbujas de aire comprimido. Y digo básicamente
con toda la intención; quizás esta sea la intervención
más monumental del certamen, encontrándose a caballo entre
la economía de lo sutil y la grandeza retórica de lo sublime.
Una intervención que se instala a la perfección en la noción
del inframince duchampiano2. Algo que solo puede aludir a algo,
leve, fino. Una forma de resistencia sensorial que únicamente el
espectador podrá valorar verdaderamente in situ, a la
vieja usanza de las piezas de land art. Delicadeza tremendista
que el propio viento (gran enemigo durante el montaje) lo carga de efectismo
visual y sonoro. Aunando los dos puntos más extremos dentro de
los espacios propuestos por el Certamen, la Ermita de Santa Ana construida
en el siglo XVI dentro de la Finca Salafranca por un lado y la Plaza de
Benimagrell, antigua alquería musulmana que conserva la fisionomía
típica de las construcciones de La Huerta, que a día de
hoy es punto de encuentro para la práctica deportiva de la pelota
valenciana. Ignacio Mozo consigue crear un interesante recorrido de interés
antropológico. Ambos espacios están fuertemente connotados
por su historia y por el valor patrimonial que transportan; por lo que
su pieza alude directamente a una idea de preservación de tradiciones.
Concepto que se nos completa irónicamente al observar como se reduce
el propio espacio arquitectónico a la cualidad de objeto y, por
extensión, de mercancía. De mercancía patrimonial
o artística, donde una cinta que reza interminablemente “muy
frágil” convierte la piedra en tan solo un suspiro.
En una visión igualmente poética, nos encontramos con la
pieza de Paola Ruiz Moltó.
Una puerta-un suceso. Exterior-interior. Seis
puertas para la ensoñación, dos jardines, seis invitaciones,
una fenomenología de lo habitable. Experiencia estética
que no deja de recordarme los versos de René Cazelles: “¿Cuándo
dejaré de buscar la casa inencontrable donde respira esa flor de
lava, donde nacen las tormentas, la extenuante felicidad?”3
Puertas dinteladas que la artista ha sabido situar a lo largo del Parque
Municipal y de la Casa del Reloj, enmarcando un paisaje habitual, enfocando
la atención y devolviéndole el lugar a la categoría
de lo mágico. Abrir una puerta de Paola Ruiz es soñar la
casa, saborearla, anclarnos en ella o alejarnos hacia nuevos parajes donde
quizás se encuentre distraída Alicia. La artista pone los
medios, nosotros los sucesos. Narraciones fragmentadas, memorías
deconstruidas en busca de la permanencia de lo fugitivo; el presente proyecto
nos hace rememorar, en un momento donde el suelo solo es apreciable desde
su rentabilidad, la casa de nuestras abuelas. Esas construcciones arquitectónicas
típicas, mediterráneas, que a día de hoy son prácticamente
joyas de museo entre la despersonalización del hábitat.
Esta obra nos insta a reconsiderar la poética del hogar, a tornar
la mirada hacía lo interno del rincón. Aquellos espacios
parlantes, donde el niño se pierde entre contemplaciones. Un proyecto
que nos transporta a la época en la que todo era más grande
que nosotros, ya no solo por contener el germen de nuestras casas soñadas,
sino por conservar la chispa de lo lúdico. Abrir y cerrar puertas,
acto cotidiano que devuelve al arte su sentido hermenéutico. Para
Gadamer “toda obra deja al que la recibe un espacio de juego
que tiene que rellenar”4. Un juego que en ocasiones se limita
a la mirada (acto siempre subjetivo). Bien podría ser el caso de
la obra Tener-té de Helena
Ferrando Requena. A través de su performance, la
artista solo nos deja espacio para mirar (abiertamente). Como quien observa
a través de una mirilla y, en un desdichado devenir surrealista,
ésta se ensancha hasta dejarnos al descubierto detrás de
un cristal. Así miramos, con la culpa del que espía impúdicamente.
El canibalismo más mordaz es el de la mirada y la artista nos invita
a que le demos un pequeño mordisco. Vertebrado por una poética
de lo cotidiano, la obra de esta autora se instala en la realidad para
deconstruirla. A través de una serie de elementos provenientes
de su propia memoria, de una reconsideración consciente de la objetualidad
en la acción y del principio acumulativo del cóllage, conforma
su propia mitología personal. Y es a través de la interferencia,
del azar, del roce, de ese inframince, del que espera a alguien
más de la cuenta ensimismándose en su interior, como la
obra Tener-té produce fuertes contrastes sensoriales que nos hacen
ponernos de puntillas en nuestra propia habitualidad. Una obra que tiene
la duración justa para que se nos enfríe el té.
Gloria Segura I Jordà,
por otra parte, nos hace recordar que el espacio público es ante
todo político. A través de la selección de tres puntos
del globo terrestre (San Juan de Puerto Rico, San Juan de Argentina y
Sant Joan d’Alacant, el que nos ocupa) traza una suerte de cartografía
global (más o menos arbitraria) para abordar un tema tan urgente
como son los movimientos humanos migratorios y la configuración
de otredades que ello conlleva. Bajo la forma de diez carteles, el proyecto
Integrantes se desarrolla a través de
los MUPI’s (paneles publicitarios municipales), desplegando sus
alas por toda la localidad. Mensaje positivo y directo que permite al
espectador reconocerse o no en la otredad. La autora aboga por una cultura
híbrida que no bebe de fuentes puras, sino de un inconmesurable
entramado de confluencias. De este modo, nos introduce en la idea de lo
verdadero, poniendo en tela de juicio lo que suele considerarse como auténtico
y de como la identidad se construye, entre múltiples factores,
por la nacionalidad. Integrantes, identidades performativas que permiten
al espectador encontrarse con la diferencia cara a cara. Y al respecto,
me permito el capricho de introducir un pequeño cuento del pensador
Khalil Gibran:
“ En el jardín de mi padre hay dos jaulas. En una está
encerrado un león, que los esclavos de mi padre trajeron del desierto
de Ninavah; en la otra vive un gorrion que no canta.
Al amanecer, todos los días, el gorrión le dice al león:
- Buenos días, hermano prisionero”5.
Pero la identidad también se construye a través del género,
tal y como aborda esta cuestión Prado
Toro a través de su pieza Edades escenificadas:
Cenicienta, Mujer “Florero”, “Ataviada”.
Inteligentemente, esta autora ha sabido dinamizar el espacio y crear un
recorrido a través de tres comercios del municipio (AM Floristas
San Juan, Joyería Patricia y Zapatería Manel). El género
que comercia cada uno de los establecimientos determina a su vez el género
femenino en la pieza. La autora, consciente de la problemática
femenina dentro de la relación de géneros, aborda una visión
no determinista, cercana a la idea de mascarada y del género como
representación, abandonando la idea de una sustancialidad innata.
La feminidad, al igual que la masculinidad, se desarrolla formando imperativos
que transforman y somatizan los cuerpos. Éstas estructuras de dominación
son “producto de un trabajo continuado (histórico por
tanto) de reproducción al que contribuyen unos agentes singulares
(entre los que están los hombres, con unas armas como la violencia
física y la violencia simbólica) y unas instituciones: Familia,
Iglesia, Escuela, Estado”6. Hablar de relaciones de poder en
este momento precisamente donde decenas de mujeres mueren al año,
víctimas de la violencia doméstica, resultaría redundante.
Sólamente reiterar la dominación masculina que se ha ejercido,
y se sigue ejerciendo en nombre de muchas causas injustas. Una construcción
simbólica asumida, con permiso de Freud, es el carácter
maléfico de la vagina. El órgano genital femenino se considera
una inversión y, por extensión, una aberración, el
vacío. Quizás por ello, Prado Toro conduzca la atención
sobre la genitalidad, censurándola o tapándola a través
de un objeto. Así es como ciertos estereotipos, en este caso la
belleza que se le presupone a la mujer, subyugan su cuerpo. Tres entidades
femeninas escenifican tres edades, tres mitos del imaginario de la mujer,
ubicándose en comercios que sirven como espacios de representación.
Realmente un teatro peligroso.
Igualmente comprometida, es la pieza Alas para el desencanto,
del grupo La Vértebra de Inoceramus,
compuesto por José Begega y Marcela Jordà. Una visión
de la utopía acerca de la Declaración de los Derechos Humanos
que encierra doble sentido: de una parte se convierten en un objetivo
a conseguir, una meta permanente, y de otra sirven como aparato legitimador
para el avasallamiento cultural, herramienta de control social. En un
acto de resistencia y violencia autoinfligida, estos autores retoman su
cuerpo como posible espacio de libertad política, cargando el espacio
público, la misma calle, de corporalidad y dolor manifiesto. Juego
lingüístico de perversión a través del cual
el espectador siente la sorpresa del hallazgo, trazando límites
éticos entre él y los artistas; mediante esta pieza fragmentaria
y subversiva, a caballo entre la narración y el acto reivindicativo,
La Vertebra de Inoceramus permite que nos identifiquemos con una joven
princesa extranjera e incomprendida a la que nadie escucha. José
Begega y Marcela Jordà funcionan a modo de catalizadores hermenéuticos,
poniendo en tela de juicio valores morales presumiblemente asumidos e
hiriendo al espectador en lo más profundo de sus gnosis. Una obra
que revisa la viabilidad de una serie de postulados que en nuestra cotidianeidad
se han convertido en objeto de culto. La herejía está servida.
David Trujillo, con un ánimo
revisionista y deconstructivo, explora a través de su pieza de
net-art Imágenes de archivo: San Juan IP
los códigos de representación visual y el modo en el que
los mass-media configuran una serie de estructuras de dominación
y control social. El autor, en lo que viene siendo su producción
más reciente nos expone su preocupación por la dicotomía
de un mundo tecnocráctico. Nuevos soportes mediáticos que
se articulan como ortopedias de nuestro cuerpo (mental y físico)
y prolongando nuestra capacidad productiva, pero que por otro lado nos
constriñen a través de unas intrincadas estructuras de dominación.
Un poder que, según Foucault, “no es algo que se adquiera,
arranque o comparta, algo que se conserve o se deje escapar; el poder
se ejerce a partir de innumerables puntos, y en el juego de relaciones
móviles y no igualitarias”7. Para David Trujillo, el
espacio virtual, como el físico no son sino los escenarios de un
ejercicio continuado de poder y espectacularización de lo cotidiano.
Unas relaciones de poder que ya no responden a una binaridad judeocristiana
que separa luces y tinieblas, “no hay…una oposición
binaria y global entre dominadores y dominados”8. A través
de una obra site-specific, el autor nos propone una reflexión acerca
de la contextualidad de las imágenes y de cómo éstas,
una vez archivadas, generan nuevas estructuras nemotécnicas y de
control.
Los mapas están trazados, el debate servido. UBICA
despega. Ahora les toca a ustedes.
NOTAS:
1. Hal Foster, “Recodificaciones: hacia una noción de lo
político en el arte contemporáneo” en Modos de hacer.
Arte crítico, esfera pública y acción directa. Paloma
Blanco, Jesús Carrillo, Jordi Claramonte, Marcelo Expósito.
Ediciones Universidad de Salamanca, 2001, p. 107
2. Marcel Duchamp aseveró que lo inframince “escapa a nuestras
definiciones científicas”. Juan Antonio Ramírez lo
traduce como infrafino, por tratarse fino de una medida emocional y subjetiva,
no matemática. Para una mayor profundización de este concepto
duchampiano consultar DUCHAMP. El amor y la muerte, incluso. Ediciones
Siruela, Madrid, 1993.
3. Versos citados por Gaston Bachelard en La Poética del Espacio.
Fondo de Cultura Económica, México, D. F., p. 83
4. La actualidad de lo bello. Ediciones Paidós, Barcelona, 1991
5. Khalil Gibrán. Obras selectas. Edicomunicación, Barcelona,
1999, p. 34
6. Pierre Bourdieu en La dominación masculina. Editorial Anagrama.
Barcelona, 2000, p. 50
7. Michel Foucault en Historia de la Sexualidad. La Voluntad de Saber.
Siglo XXI de España Editores, Madrid, 1978, p. 99
8. op. cit.
|
UBICA
2007
[
Javier Moreno, comisari del Certamen UBICA ]
Avui em puc
ficar al llit tranquil. I si m'ho permet, vaig a recrear-me en aquest
informalisme, doncs és símptoma saludable del treball ben
fet. Si procedira fins i tot m'estiraria i soltaria un parell d'agradables
badalls, però vaig a moderar-me i només compartiré
amb vostè la meua alegria. Aquest optimisme, antídot per
a la mediocritat que amb freqüència inunda el quotidià,
és el mateix que em va guiar en la tasca de dissenyar i coordinar
el Certamen UBICA; resposta al que em semblava una demanda generalitzada
dins del context de la contemporaneïtat artística.
El que despús-ahir era un projecte, avui és una realitat.
UBICA 2007 arranca amb èxit en el seu primer any de celebració:
79 projectes presentats (arribats de tot el territori nacional), un jurat
amb gran experiència i criteri (tant en el que a la creació
respecta com en el camp de la gestió artística) i set propostes
seleccionades d'art públic, de gran qualitat i compromís
totes elles. Un recorregut artístic de llarg a llarg del nucli
urbà i extraradi de Sant Joan’d Alacant durant els mesos
d'estiu, un ajuntament compromès amb l'emergència d'una
cultura cada vegada més diversa, una difusió mediàtica
i comunicativa (que es desplaça des de la necessitat local a la
global) i un catàleg que recull totes les experiències i
avatars de UBICA 2007, no són sinó alguns dels ingredients
per a aconseguir un projecte cultural d'obligada referència.
Dins de les
meues intencions estava la de crear un suport en la localitat per a manifestacions
artístiques properes al carrer i als seus habitants, lluny de la
caixa blanca que és el museu (en massa ocasions peles inútils
resultat d’estratagemes político-turístiques). Art
públic, intervencionisme, art crític, acció directa
en el mitjà, no són sinó definicions per a fitar
el que resulta ser una sèrie diversa de pràctiques artístiques
i polítiques que vénen manifestant-se des de fa dècades
i que enfonsa arrels històriques fins i tot en les avantguardes
artístiques. Des del marc organitzatiu del Certamen, existeix la
certesa que açò afavorirà incodicionalment l'aparició
de subjectivitats sobre l’espai i la reconsideració crítica
del seu entorn. Una visió site-specific de l'art públic
que beu de la noció escultòrica del camp expandit
defensada per Rosalind Krauss i avui dia assumida (però desatesa
per molts). Evitant una concepció monumentística de l'art
públic, freturós de sentit dialógic, hem volgut prestar
especial atenció no solament a l’espacialitat sinó
també a l'especificitat del lloc, seleccionant
propostes que valoren la condició antropóligica del mateix.
Els happenings, performances i el body art, al seu torn, van fer que prenguera
presència la corporeitat de l'artista i el públic en la
configuració de l'obra. L'art d'acció prompte es va convertir
en un gran aliat de l'art públic apropiant-se dels carrers, afavorint
la desmaterializació de l'objecte artístic i conduint-lo
cap a una concepció efímera i transitòria del mateix.
Per això, hem volgut dignificar l'art d'acció com un mitjà
més dins de l'art intervencionista incloent una categoria de Performance.
És el nostre granit en la lluita per aconseguir abolir fronteres
i arrancar-li a l'acció la seua condició de complement expositiu
en un món on el que va ser transgressor és avui una qüestió
institucional espectaculariçada. D'aquesta manera, almenys des
de la nostra modesta proposta, li retornem a la performance la seua entitat
i autonomia com obra (no menor) i afavorim la varietat de propostes dins
del certamen.
En la mateixa declaració de bones intencions, podríem incloure
l'interès per l'espai virtual, avui tan vàlid com el físic,
manifestat en la inclusió d'una categoria de Net-art. L'orgullosa
pretensió de UBICA és la creació d'una biblioteca
permanent de net-art que any rere any vaja ampliant-se i convertint al
lloc http://www.certamenubica.es en un punt de trobada
i visita per als seguidors d'aquesta manifestació avui ja més
que adolescent. Conscient que una obra de net-art museificada físicament
és en moltes ocasions una obra morta, el meu punt d'atenció
recau a guardar aquestes obres en la xarxa (a dia d'avui, espai tan real
com el qual trepitgem), quasi com si d'un delicat perfum es tractara.
Però si una cosa de veritat constitueix al Certamen UBICA i vertebra
el seu discurs, són els vuit artistes seleccionats en aquest primer
contacte que han vingut a desenvolupar diferents aproximacions a l'espai
amb les seues propostes. I si alguna cosa crida l'atenció, sense
ser aquesta la intenció del jurat, és que tots els seleccionats
són artistes joves, el que veritablement denota un interès
creixent per la reapropiació de l'espai urbà en les noves
generacions de creadors. És un factor també a destacar que
als joves se'ns atribuïsca una suposada frigidesa semàntica
i formal (entenga's jove fora de nocions temporals i límits d'edat).
Crítics amb pretensions historicistes parlen de la falta de lluita,
d'un art jove desapassionat, fred, sense ganes, amb mal de cap. Els factors
ambientals són els principals causants de l’estirilitat,
diuen. I és que no podem oblidar que ens trobem en la ressaca de
la posmodernitat, les grans veritats es van esvair i el relativisme va
obrir el pas de la transgressió a la resistència. Avui dia,
l'art premeditadament transgressor i alliberador és ràpidament
reabsorvit pels mitjans de masses en el seu detriment per a així
alimentar milers de boques assedegades d'espectacle visual. “La
resistència, d'altra banda, no implica tant l'existència
de tal límit e hipotètic alliberament, com l'engegada d'una
estratègia deconstructiva basada en el nostre posicionament ací
i ara com subjectes integrats en un entorn de significats culturals i
disciplines socials. Tal pràctica es mostra escèptica respecte
a qualsevol veritat transcendent u origen natural situat més enllà
de la ideologia (com proposava la vanguardía)”1.
D'aquesta manera, i així ha estat amb les propostes de UBICA 2007,
els artistes resisteixen, han pres el paper de mediadors, bruixots sintàctics
provocant interferències que, en el millor dels casos, produiran
un canvi de consciència. Alteració ambivalent la de Lugares
Protegidos, projecte d'intervenció en el territori
plantejat per Ignacio Mozo Luna per
a l'Ermita de Santa Ana i la Plaça de Benimagrell. Proposta que
consisteix bàsicament a cobrir aquests espais en la seua plenitud
amb embalatge plàstic de bombolles d'aire comprimit. I dic bàsicament
amb tota la intenció; potser aquesta siga la intervenció
més monumental del certamen, trobant-se a cavall entre l'economia
del subtil i la grandesa retòrica del sublim. Una intervenció
que s'instal·la a la perfecció en la noció del inframince
duchampià. Una cosa que solament pot al·ludir a alguna cosa,
lleu, fi. Una forma de resistència sensorial que únicament
l'espectador podrà valorar veritablement in situ, a la vella usança
de les peces de land art. Delicadesa tremendista que el propi vent (gran
enemic durant el muntatge) ho carrega d’efectisme visual i sonor.
Conjuminant els dos punts més extrems dins dels espais proposats
pel certamen, l'Ermita de Santa Ana construïda en el segle XVI dins
de la Finca Salafranca d'una banda i la Plaça de Benimagrell, antiga
alqueria musulmana que conserva la fesomia típica de les construccions
de L'Horta, que a dia d'avui és punt de trobada per a la pràctica
esportiva de la pilota valenciana. Ignacio Mozo aconsegueix crear un interessant
recorregut d'interès antropològic. Ambdós espais
estan fortament connotats per la seua història i pel valor patrimonial
que transporten; pel que la seua peça al·ludeix directament
a una idea de preservació de tradicions. Concepte que se'ns completa
irònicament a l'observar com es redueix el propi espai arquitectònic
a la qualitat d'objecte i, per extensió, de mercaderia. De mercaderia
patrimonial o artística, on una cinta que resa interminablement
“muy frágil” converteix la pedra en tan solament un
sospir.
En una visió igualment poètica, ens trobem amb la peça
de Paola Ruiz Moltó.
Una puerta-un suceso. Exterior-interior. Sis
portes per a la ensonyació, dos jardins, sis invitacions, una fenomenología
de l'habitable. Experiència estètica que no deixa de recordar-me
els versos de René Cazelles: “Quan deixaré de
buscar la casa introbable on respira aquesta flor de lava, on neixen les
tempestes, l’ extenuant felicitat?”3
Portes llindades que l'artista ha sabut situar al llarg del Parc Municipal
i de la Casa del Rellotge, emmarcant un paisatge habitual, enfocant l'atenció
i retornant-li el lloc a la categoria de la màgia. Obrir una porta
de Paola Ruiz és somiar la casa, assaborir-la, ancorar-nos en ella
o allunyar-nos cap a nous paratges on potser es trobi distreta Alicia.
L'artista posa els mitjans, nosaltres els successos. Narracions fragmentades,
memòries deconstruides a la recerca de la permanència d’allò
fugitiu; el present projecte ens fa rememorar, en un moment on el sòl
sol és apreciable des de la seva rendibilitat, la casa de les nostres
àvies. Aquestes construccions arquitectòniques típiques,
mediterrànies, que a dia d'avui són pràcticament
joies de museu entre la despersonalització de l'hàbitat.
Aquesta obra ens insta a reconsiderar la poètica de la llar, a
tornar la vista cap a la part interna del racó. Aquells espais
parlants, on el nen es perd entre contemplacions. Un projecte que ens
transporta a l'època en la qual tot era més gran que nosaltres,
ja no solament per contenir el germen de les nostres cases somiades, sinó
per conservar l'espurna d’allò lúdic. Obrir i tancar
portes, acte quotidià que retorna a l'art el seu sentit hermenèutic.
Per a Gadamer “tota obra deixa al que la rep un espai de joc
que ha d'emplenar”4. Un joc que en ocasions es limita a la
mirada (acte sempre subjectiu). Bé podria ser el cas de l'obra
Tenir-te d'Helena Ferrando
Requena. A través de la seua performance, l'artista
solament ens deixa espai per a mirar (obertament). Com qui observa a través
d'una espiera i, en un desgraciat esdevenir surealista, aquesta s'eixampla
fins a deixar-nos al descobert darrere d'un cristall. Així mirem,
amb la culpa del que espia impúdicament. El canibalisme més
mordaç és el de la mirada i l'artista ens convida a que
li donem una petita mossegada. Vertebrat per una poètica d’allò
quotidià, l'obra d'aquesta autora s'instal·la en la realitat
per a deconstruir-la. A través d'una sèrie d'elements provinents
de la seva pròpia memòria, d'una reconsideració conscient
de la objectualitat en l'acció i del principi acumulatiu del cóllage,
conforma la seva pròpia mitologia personal. I és a través
de la interferència, de l'atzar, del contacte, d'aquest inframince,
del que espera a algú més del compte concentrant-se en el
seu interior, com l'obra Tenir-te produïx forts contrastos sensorials
que ens fan posar-nos de puntetes en la nostra pròpia habitualitat.
Una obra que té la durada justa perquè se'ns refredi el
te.
Gloria Segura I Jordà,
per altra banda, ens fa recordar que l'espai públic és abans
de res polític. A través de la selecció de tres punts
del globus terrestre (San Juan de Puerto Rico, San Juan d'Argentina i
Sant Joan’d Alacant, el qual ens ocupa) traça una sort de
cartografia global (més o menys arbitrària) per a abordar
un tema tan urgent com són els moviments humans migratoris i la
configuració d’alteritats que això comporta. Sota
la forma de deu cartells, el projecte Integrantes
es desenvolupa a través dels MUPI’s (panells publicitaris
municipals), desplegant les seves ales per tota la localitat. Missatge
positiu i directe que permet a l'espectador reconèixer-se o no
en l’alteritat. L'autora advoca per una cultura híbrida que
no beu de fonts pures, sinó d'un interminable entramat de confluències.
D'aquesta manera, ens introduïx en la idea d’allò vertader,
posant en dubte el que sol considerar-se com autèntic i de com
la identitat es construïx, entre múltiples factors, per la
nacionalitat. Integrants, identitats performatives que permeten a l'espectador
trobar-se amb la diferència cara a cara. I referent a això,
em permitisc el capritx d'introduir un petit conte del pensador Khalil
Gibran:
“ En el jardí del meu pare hi ha dues gàbies. En una
està tancat un lleó, que els esclaus del meu pare van portar
del desert de Ninavah; en l'altra viu un teuladí que no canta.
A l'alba, tots els dies, el teuladí li diu al lleó:
- Bon dia, germà presoner”5.
Però la identitat també es construïx a través
del gènere, tal com aborda aquesta qüestió Prado
Toro a través de la seva peça Edades
escenificadas: Cenicienta, Mujer “Florero", "Ataviada".
Intel·ligentment, aquesta autora ha sabut dinamitzar l'espai i
crear un recorregut a través de tres comerços del municipi
(AM Floristas San Juan, Joyería Patricia i Zapatería Manel).
El gènere que comercia cadascun dels establiments determina al
seu torn el gènere femení en la peça. L'autora, conscient
de la problemàtica femenina dintre de la relació de gèneres,
aborda una visió no determinista, propera a la idea de mascarat
i del gènere com a representació, abandonant la idea d'una
substància innata. La feminitat, igual que la masculinitat, es
desenvolupa formant imperatius que transformen i somatisen els cossos.
Aquestes estructures de dominació són “producte
d'un treball continuat (històric per tant) de reproducció
al que contribuïxen uns agents singulars (entre els quals estan els
homes, amb unes armes com la violència física i la violència
simbòlica) i unes institucions: Família, Església,
Escola, Estat”6. Parlar de relacions de poder en aquest moment
precisament on desenes de dones moren a l'any, víctimes de la violència
domèstica, resultaria redundant. Només reiterar la dominació
masculina que s'ha exercit, i se segueix exercint en nom de moltes causes
injustes. Una construcció simbòlica assumida, amb permís
de Freud, és el caràcter malèfic de la vagina. L'òrgan
genital femení es considera una inversió i, per extensió,
una aberració, el buit. Potser per això, Prado Toro condueixi
l'atenció sobre la genitalitat, censurant-la o tapant-la a través
d'un objecte. Així és com certs estereotips, en aquest cas
la bellesa que se li pressuposa a la dona, esclavavitsen el seu cos. Tres
entitats femenines escenifiquen tres edats, tres mites de l'imaginari
de la dona, situant-se en comerços que serveixen com espais de
representació. Realment un teatre perillós.
Igualment compromesa, és la peça Alas para el
desencanto, del grup La Vértebra
de Inoceramus, compost per José Begega i Marcela
Jordà. Una visió de la utopia sobre la Declaració
dels Drets Humans que té doble sentit: per una banda es converteixen
en un objectiu a aconseguir, una meta permanent, i d'una altra serveixen
com aparell legitimador per al sotmetiment cultural, eina de control social.
En un acte de resistència i violència autoinfligida, aquests
autors reprenen el seu cos com possible espai de llibertat política,
carregant l'espai públic, el mateix carrer, de corporalitat i dolor
manifest. Joc lingüístic de perversió a través
del qual l'espectador sent la sorpresa de la trobada, traçant límits
ètics entre ell i els artistes; mitjançant aquesta peça
fragmentària i subversiva, a cavall entre la narració i
l'acte reivindicatiu, La Vertebra de Inoceramus permet que ens identifiquem
amb una jove princesa estrangera e incompresa a la qual ningú escolta.
José Begega i Marcela Jordà funcionen a manera de catalitzadors
hermenéutics, posant en dubte valors morals presumiblement assumits
i ferint a l'espectador en allò més profund de les seves
gnosis. Una obra que revisa la viabilitat d'una sèrie de postulats
que en el nostre cotidià s'han convertit en objecte de culte. La
heretgia està servida.
David Trujillo, amb un ànim
revisionista i deconstructiu, explora a través de la seva peça
de net-art Imágenes de archivo: San Juan IP
els codis de representació visual i la manera en el qual els mass-media
configuren una sèrie d'estructures de dominació i control
social. L'autor, en el que ve sent la seva producció més
recent ens exposa la seva preocupació per la dicotomia d'un món
tecnocràctic. Nous suports mediàtics que s'articulen com
ortopèdies del nostre cos (mental i físic) i perllongant
la nostra capacitat productiva, però que d'altra banda ens esclavitzen
a través d'unes intricades estructures de dominació. Un
poder que, segons Foucault, “no és una cosa que s'adquireixi,
s’ arraqui o es comparteix, una cosa que es conservi o es deixe
escapar; el poder s'exerceix a partir d'innombrables punts, i en el joc
de relacions mòbils i no igualitàries”7. Per
a David Trujillo, l'espai virtual, com el físic no són sinó
els escenaris d'un exercici continuat de poder i espectacularització
d’allò quotidià. Unes relacions de poder que ja no
responen a una binaritat judeocristiana que separa llums i tenebres, “no
hi ha…una oposició binària i global entre dominadors
i dominats”8. A través d'una obra site-specific, l'autor
ens proposa una reflexió sobre la contextualitat de les imatges
i de com aquestes, una vegada arxivades, generen noves estructures mnemotècniques
i de control.
Els mapes estan traçats, el debat servit. UBICA
desenganxa. Ara els toca a vostès.
NOTES:
1. Hal Foster, “Recodificaciones: hacia una noción de lo
político en el arte contemporáneo” en Modos de hacer.
Arte crítico, esfera pública y acción directa. Paloma
Blanco, Jesús Carrillo, Jordi Claramonte, Marcelo Expósito.
Ediciones Universidad de Salamanca, 2001, p. 107
2. Marcel Duchamp va asseverar que l’inframince “escapa a
les nostres definicions científiques”. Juan Antonio Ramírez
ho traduïx com infrafi, per tractar-se fi d'una mesura emocional
i subjectiva, no matemàtica. Per a una major profundiçació
en aquest concepte duchampià consultar DUCHAMP. El amor y la muerte,
incluso. Ediciones Siruela, Madrid, 1993.
3. Versos citats per Gaston Bachelard a La Poética del Espacio.
Fondo de Cultura Económica, México, D. F., p. 83
4. La actualidad de lo bello. Ediciones Paidós, Barcelona, 1991
5. Khalil Gibrán. Obras selectas. Edicomunicación, Barcelona,
1999, p. 34
6. Pierre Bourdieu a La dominación masculina. Editorial Anagrama.
Barcelona, 2000, p. 50
7. Michel Foucault a la Historia de la Sexualidad. La Voluntad de Saber.
Siglo XXI de España Editores, Madrid, 1978, p. 99
8. op. cit.
|